sábado, 22 de febrero de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
REFLEXIÓN DEL DOMINGO VII TO CICLO : "Nuestra meta ser santos"
Cada domingo vamos a la Eucaristía para alimentar nuestra vida de fe por
medio de la escucha de la Palabra y, con las debidas condiciones, recibir en la
Comunión al Señor. Nos miramos cada domingo en el espejo de Cristo y recibimos
de Él la mejor enseñanza para la vida. De ninguna manera podremos decir que las
misas son aburridas, si alguien lo dice es que falla algo. Revisad si vais con
el convencimiento de encontraos con Cristo, de si vais a escucharle o vais con
la puerta de vuestro corazón cerrada. En este domingo nos hablará sobre nuestra
relación con el prójimo.
En la primera lectura se determina como debe ser la relación con los demás,
entre los hermanos, el modelo que presenta es el de Dios: Dios es santo, pues
vosotros debéis ser santos. ¿Os parece imposible? Él lo hará posible; se nos
dice que le imitemos, que no nos conformemos con hacer lo que todos hacen,
debemos hacer más, ser capaces de amar al prójimo, hasta a los enemigos. Jesús
especifica que quiere caridad, generosidad, entrega.
En el salmo responsorial podemos ver lo que significa ser santo, como Dios
es santo: compasivo y misericordioso; perdona, cura, rescata, colma de gracia y
ama a los que le odian. Como este Padre debemos ser los hijos, lograr que
nuestro corazón y nuestros sentimientos vayan por este camino es una tarea
diaria, el reto de nuestra vida espiritual. Esta semana nos llevamos trabajo a
casa: no podré decir que estoy atento a lo que Dios me pide, si no soy capaz de
imitarle. Los deberes están claros: lento a la ira, comprensivo, perdonador,
rico en clemencia... La caridad con el hermano aparece como una consecuencia
absolutamente ligada a nuestra fe en Dios y se debe notar en nuestro estilo de
vida.
La manera de ser, que nos
pide Dios es algo más que ser educados, se trata de un estilo basado en el amor
gratuito, desinteresado, de entrega sin esperar recompensa. El amor siempre es
comprometido, incluye, como ya nos dice la primera lectura, la corrección
fraterna; amar no significa cruzarse de brazos, es estar dispuesto a ayudar;
presentar la otra mejilla escandaliza sólo a quienes no comprenden las razones
de la fe… Te propongo que antes de darle la paz al de al lado, lo pienses bien,
porque le dirás el mismo “Amén” que a Cristo en la Comunión.
LECTURAS DEL DOMINGO VII TO CICLO A
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO
DEL LEVÍTICO 19, 1-2.17-18
El Señor habló a Moisés: “Habla a la asamblea de
los hijos de Israel y diles: Seréis santos, porque yo, el Señor vuestro Dios,
soy santo. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente para
que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus
parientes, son que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.”
Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL SALMO 102
R.- EL SEÑOR ES
COMPASIVO Y MISERICORDIOSO
Bendice, alma mía, al Señor,
Y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
Y no olvides sus beneficios. R.-
El perdona todas tus culpas
Y cura todas tus enfermedades,
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de
ternura. R.-
El señor es compasivo y
misericordioso,
Lento a la ira y rico en
clemencia.
No nos trata como merecen
nuestros pecados,
Ni nos paga según nuestras
culpas. R.-
Como dista el oriente del ocaso,
Así aleja de nosotros nuestros
delitos;
Como un padre siente ternura de
sus hijos,
Siente el Señor ternura por sus
fieles. R.
SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA
PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS
3, 16-23
Hermanos:
¿No sabéis que sois templos de Dios y que el
Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios
lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo; ese templo sois vosotros.
Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se
haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es
necedad ante Dios, como está escrito: “Él caza a los sabios en su astucia.” Y
también: “El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son
vanos.” Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro:
Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo
es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 5, 38-48
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
“Sabéis que está mandado: ‘Ojo por ojo, diente por diente’. Pues yo os digo: No
hagáis frente al que os agravia. Al contrario si uno te abofetea en la mejilla
derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la
túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla,
acompáñale dos; a quien te pide, dale, al que te pide prestado, no lo rehúyas.
Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y
aborrecerás a tu enemigo’. Yo en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos,
haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y
calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace
salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos. Porque
si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también
los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario?
¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos como vuestro
Padre celestial es perfecto.”
Palabra del Señor
jueves, 20 de febrero de 2014
TESTIMONIO DE CONVERSIÓN: María Vallejo-Nagera // DE ATEA A CONVERTIDA
Pincha en el siguiente enlace:
María
Vallejo-Nágera no le gusta mucho dar conferencias. “¿Se dan cuenta?
¡Es que no puedo dar charlas porque me paso el tiempo llorando!”,
explica risueña a la audiencia del Colegio Montealto de Madrid, al que
María fue para contar su historia, a explicar cómo su vida dio un
giro de 180 grados en tan sólo tres segundos.
“Antes de
empezar, les quiero decir que yo soy una conversa”. Aviso a navegantes,
una oración a la Virgen y comienza su historia. “Llevo casada 20 años,
soy conversa desde hace diez y siempre he sido muy feliz. Tengo dos
hijas de 18 años y un niño de 11 y he tenido muchísimos regalos de Dios.
Unos padres maravillosos, alimento, educación…; nunca me ha faltado nada,
pero vivía muy alejada de mi fe”. María Vallejo-Nágera reconoce que en su casa
eran “católicos sociales”. “Mi padre tuvo una enfermedad muy grave y
se acercó muchísimo a Dios; recuerdo que cuando estaba muy enfermo, me
dijo que le llevara a su cuarto el cuadro de un Cristo que estaba en el
desván y yo pensé: ‘Pobre, fíjate lo que hace la morfina’. Entonces no
tenía ni idea de lo que me iba a pasar años después”.
Después
era en 1994, cuando María vivía en Londres, con su marido y sus hijos y se
codeaba con la crème de la crème de la sociedad inglesa. De repente, unas
amigas comienzan a hablarle de un pueblo pequeñito de Bosnia,
Medjugorje. Organizan un viaje, al que María no va. “Lo primero
que noté cuando volvieron fue que seguían siendo las mismas, pero ya
no les apetecía ir todo el día de tiendas, a restaurantes caros… Pensé:
‘¡Qué aburridas se están volviendo!’. Ellas me decían: ‘María,
siendo católica, tienes que venir a Medjugorje’”.
Porque
allí, en ese pueblito pequeño y feo había una comunidad de franciscanos y
se aparecía la Virgen desde el año 81. Por eso las amigas de María,
que se habían acercado a Dios en Medjugorje, querían que ‘la católica
española’ fuera con ellas.
¿Por qué
tienes miedo de mí?
Y lo
consiguieron. “Estaba en un restaurante con ellas. Nunca olvidaré ese
día, acababa de publicar mi primera novela, que quedó quinta en el
Premio Planeta. Era una novela atea, que se metía con el clero. Quedó
a cinco puntos de ganar y yo me quedé sin cien millones de pesetas. Hoy
doy gracias a Dios por no haber ganado, porque esa novela es divertida
y mala, mala de maldad”. “Estaban intentando convencerme para que fuera
con ellas. Yo decía: ‘¡Pero qué pesadas!… De repente, y esto fue así,
no me da vergüenza decirlo, escuché una voz de mujer muy dulce que me dijo:
“¿Por qué tienes tanto miedo de mí si te estoy esperando?”. Se me cayó el
tenedor; yo pensé: ‘Ha entrado una camarera española’, pero no, no había
españoles. Me giré y detrás de mí estaba Mick Jagger, el de los
Rolling, y no me pegaba mucho que él me hubiera dicho eso…”. María
lo cuenta en tono de humor, pero reconoce que en ese momento pensó
que se estaba volviendo loca. “Sin saber por qué dejé el tenedor y dije: me voy
con ustedes”.
“Subí al
avión refunfuñando, pensaba que no pintaba nada allí y decía ‘la Iglesia
es muy suya, éstos seguro que quieren sacar dinero!’”. Ésa fue la
María que aterrizó en Medjugorje; la que volvió a Londres era muy, muy
distinta. “El primer día estuve insoportable, el pueblo me pareció
horroroso, me aburrí mucho, pensaba en todas las cosas que tenía que
hacer…”. “Fui a la misa de la mañana, estuve haciendo fotos y
cuando terminó, nos dijeron: ‘Corran, que los videntes van a dar una
conferencia’. Me picó la curiosidad; iba corriendo para estar en primera
fila y ver cómo era el vidente, y en ese momento tan frívolo y tan alejado
de Dios viví tres segundos que han cambiado radicalmente mi vida”.
“Iba andando
y todo lo que estaba a mi alrededor se paró; los pájaros, el ruido de la gente,
como cuando se engancha una película. Noté una necesidad increíble de
mirar al cielo y en cuanto subí los ojos, me invadió el cuerpo, el alma,
absolutamente todo, un infinito amor de Dios, un rocío de amor”. Es verdad
que María se emociona en las conferencias y llora. Pero se traga las
lágrimas y continúa su historia. “No tengo palabras para describir lo que
sentí en esos tres segundos, yo creí que me moría. Era un amor infinito,
en ese momento el amor que yo sentía por mi marido -que es lo que más quiero
en este mundo- se había quedado pequeñito comparado con ese amor
que me había caído del cielo. Creo que no notamos cuánto nos ama Dios
porque cualquier persona que lo note no quiere seguir viviendo,
quiere irse con Él”
Hambre
insaciable de Dios
Tardó seis
meses en contar esta experiencia a su marido; incluso pensó que la pizza
que había comido horas antes podía tener alguna droga. María no se
creía lo que le estaba pasando, pero “a partir de aquel segundo”,
cuenta que “tenía un hambre insaciable de Dios”. Un sacerdote le dijo que
había vivido una conversión “tumbativa”. “Me sentaba delante de un
sagrario y me quería quedar ahí toda la tarde, de repente había que rezar
el rosario en mi casa todos los días…”.
Y por ahí
-danzando- estaba un libro que se había quedado a las puertas
de ganar el Planeta y en el que María ponía ‘a caldo’ a la Iglesia. A
grandes males, grandes remedios. María Vallejo-Nágera recompra los
derechos de El patio de los ángeles y cambia el final. “¡Ahora el cura
era
buenísimo!”, reconoce sonriente.
“Dije: ‘Nunca más, Señor; si Tú me has dado el don de la escritura,
desde el día de hoy sólo voy a escribir para Ti”. De Medjugorje
volvió una nueva escritora. Y con ella llegaron El castigo de los
ángeles(2001), Un mensajero en la noche (2003), Luna negra (2004), La
nodriza (2006) y Entre el cielo y la tierra (2007). Fue criticada por
las editoriales que antes la habían encumbrado (hoy su tercer libro va por
la 20ª edición), se sintió sola (hoy pide que no le manden
más amigos, porque no da abasto)… Ha vivido una experiencia, la de
Dios, que le ha hecho ser la María Vallejo-Nágera que llora en público y
emociona a la audiencia.
EL SÁBADO 22 FEBRERO 2014 EUCARISTÍA EN EL SANTUARIO VIRGEN DE LA ROGATIVA
EL PRÓXIMO SÁBADO DÍA 22 DE FEBRERO DE 2014 SE CELEBRARÁ LA EUCARISTÍA DEL MES EN EL SANTUARIO VIRGEN DE LA ROGATIVA.
SERÁ LA ÚLTIMA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA ANTES DE BAJAR LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LA ROGATIVA A MORATALLA, YA QUE EL PRÓXIMO DÍA 16 DE MARZO DE 2014 EMPEZARÁ LA BAJADA PASANDO POR LAS DISTINTAS PEDANÍAS.
SERÁ LA ÚLTIMA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA ANTES DE BAJAR LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LA ROGATIVA A MORATALLA, YA QUE EL PRÓXIMO DÍA 16 DE MARZO DE 2014 EMPEZARÁ LA BAJADA PASANDO POR LAS DISTINTAS PEDANÍAS.
- EL DÍA 16 DE MARZO DE 2014 LLEGARÁ AL CALAR DE LA SANTA
- EL DÍA 23 DE MARZO DE 2014 LLEGARÁ AL SABINAR.
- EL DÍA 02 DE MARZO DE 2014 LLEGARÁ AL CAMPO DE SAN JUAN.
LA CELEBRACIÓN DE LA MISA, COMO ES COSTUMBRE, SE CELEBRARÁ A LAS 15:30 HORAS.
CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE LA CONFESIÓN: No tengan miedo a la confesión
A través de los Sacramentos de la iniciación cristiana,
el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, el hombre recibe la vida nueva en
Cristo. Ahora, todos lo sabemos, esta vida, nosotros la llevamos "en vasos
de barro" (2 Cor 4,7), estamos todavía sometidos a la tentación, al
sufrimiento, a la muerte y, a causa del pecado, podemos incluso perder la nueva
vida. Por esto, el Señor Jesús, ha querido que la Iglesia continúe su obra de
salvación también hacia sus propios miembros, en particular, con el Sacramento
de la Reconciliación y el de la Unción de los enfermos, que pueden estar unidos
bajo el nombre de "Sacramentos de sanación". El sacramento de la
reconciliación es un sacramento de sanación. Cuando yo voy a confesarme, es
para sanarme: sanarme el alma, sanarme el corazón por algo que hice no está
bien. El ícono bíblico que los representa mejor, en su profundo vínculo, es el
episodio del perdón y de la curación del paralítico, donde el Señor Jesús se
revela al mismo tiempo médico de las almas y de los cuerpos (Mc 2,1-12 / Mt
9,1-8; Lc 5,17-26).
1- El Sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación
– nosotros lo llamamos también de la Confesión - brota directamente del
misterio pascual. En efecto, la misma tarde de Pascua el Señor se apareció a
los discípulos, encerrados en el cenáculo, y luego de haberles dirigido el
saludo "¡Paz a ustedes!", sopló sobre ellos y les dijo: "Los
pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen" (Jn.
20,21-23). Este pasaje nos revela la dinámica más profunda que está
contenida en este Sacramento. Sobre todo, el hecho que el perdón de nuestros
pecados no es algo que podemos darnos nosotros mismos: yo no puedo decir:
"Yo me perdono los pecados"; el perdón se pide, se pide a otro, y en
la Confesión pedimos perdón a Jesús. El perdón no es fruto de nuestros
esfuerzos, sino es un regalo, es don del Espíritu Santo, que nos colma de la
abundancia de la misericordia y la gracia que brota incesantemente del corazón
abierto del Cristo crucificado y resucitado. En segundo lugar, nos recuerda que
sólo si nos dejamos reconciliar en el Señor Jesús con el Padre y con los
hermanos podemos estar verdaderamente en paz. Y ésto lo hemos sentido todos, en
el corazón, cuando vamos a confesarnos, con un peso en el alma, un poco de
tristeza. Y cuando sentimos el perdón de Jesús, ¡estamos en paz! Con aquella
paz del alma tan bella, que sólo Jesús puede dar, ¡sólo Él!
2- En el tiempo, la celebración de este Sacramento ha
pasado de una forma pública – porque al inicio se hacía públicamente – ha
pasado de esta forma pública a aquella personal, a aquella forma reservada de
la Confesión. Pero esto no debe hacer perder la matriz eclesial, que constituye
el contexto vital. En efecto, es la comunidad cristiana el lugar en el cual se
hace presente el Espíritu, el cual renueva los corazones en el amor de Dios y
hace de todos los hermanos una sola cosa, en Cristo Jesús. He aquí por qué no
basta pedir perdón al Señor en la propia mente y en el propio corazón, sino que
es necesario confesar humildemente y confiadamente los propios pecados al
ministro de la Iglesia. En la celebración de este Sacramento, el sacerdote no
representa solamente a Dios, sino a toda la comunidad, que se reconoce en la
fragilidad de cada uno de sus miembros, que escucha conmovida su
arrepentimiento, que se reconcilia con Él, que lo alienta y lo acompaña en el
camino de conversión y de maduración humana y cristiana. Alguno puede decir:
"Yo me confieso solamente con Dios". Sí, tú puedes decir a Dios:
"Perdóname", y decirle tus pecados. Pero nuestros pecados son también
contra nuestros hermanos, contra la Iglesia y por ello es necesario pedir
perdón a la Iglesia y a los hermanos, en la persona del sacerdote. "Pero,
padre, ¡me da vergüenza!". También la vergüenza es buena, es 'salud' tener
un poco de vergüenza. Porque cuando una persona no tiene vergüenza, en mi País
decimos que es un 'senza vergogna' un 'sinvergüenza'. La vergüenza también nos
hace bien, nos hace más humildes. Y el sacerdote recibe con amor y con ternura
esta confesión, y en nombre de Dios, perdona. También desde el punto de vista
humano, para desahogarse, es bueno hablar con el hermano y decirle al sacerdote
estas cosas, que pesan tanto en mi corazón: uno siente que se desahoga ante
Dios, con la Iglesia y con el hermano. Por eso, no tengan miedo de la
Confesión. Uno, cuando está en la fila para confesarse siente todas estas cosas
– también la vergüenza – pero luego, cuando termina la confesión sale libre,
grande, bello, perdonado, blanco, feliz. Y esto es lo hermoso de la Confesión.
Quisiera preguntarles, pero no respondan en voz alta
¿eh?, cada uno se responda en su corazón: ¿cuándo ha sido la última vez que te
has confesado? Cada uno piense. ¿Dos días, dos semanas, dos años, veinte años,
cuarenta años? Cada uno haga la cuenta, y cada uno se diga a sí mismo: ¿cuándo
ha sido la última vez que yo me he confesado? Y si ha pasado mucho tiempo, ¡no
pierdas ni un día más! Ve hacia delante, que el sacerdote será bueno. Está
Jesús, allí, ¿eh? Y Jesús es más bueno que los curas, y Jesús te recibe. Te
recibe con tanto amor. Sé valiente, y adelante con la Confesión.
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